Un hermano de Yassin El Mourabet, uno de los tres presuntos yihadistas detenidos en 2015 en Madrid al sospechar que iban a cometer un atentado inminente ha testificado este martes en el juicio que a este "le dolía muchísimo" cada vez que se cometía un atentado terrorista, ya que es un "musulmán" de "paz".

La Audiencia Nacional ha reanudado con testigos y peritos la vista en la que la fiscal pide nueve años de prisión por supuesto delito de pertenencia a organización terrorista a cada uno de los acusados, los marroquíes Yassin El Mourabet, Abdessadek Essalhi y Walid Oudra.

La fiscal sitúa a Yassin El Mourabet en un primer nivel de la "subestructura terrorista" investigada por encima y en directa relación adoctrinadora respecto a Abdessadek Essalhi.

La observación telefónica de los terminales de Abdessadek Essalhi permitió identificar a Walid Oudra, quien utilizaba al primero como apoyo y guía espiritual, dando muestras de una dependencia psicológica respecto del mismo, consolidando la relación hacia temas de formación religiosa radical violenta, según el escrito de acusación de la Fiscalía.

El hermano de Yassin El Mourabet ha declarado que no experimentó cambio alguno en sus creencias religiosas, que tiene amigos de todas las nacionalidades, que está adaptado a España y que no se alegraba de los atentados yihadistas.

"Le dolía muchísimo si pasaba cualquier cosa de esas al ser musulmán y dado que es una religión de paz, por lo que él estaba totalmente en contra", ha asegurado el hermano de Yassin El Mourabet.

La observación telefónica permitió identificar a Walid Oudra, quien utilizaba a Essalhi como y guía espiritual

También han testificado varios policías nacionales que han relatado que el 3 de noviembre de 2015 registraron la vivienda en la que fue detenido Abdessadek Essalhi en la madrileña Cañada Real, en la que intervinieron un ordenador portátil, diversos teléfonos móviles, unos 25.000 euros repartidos en diferentes sobres y un libro de poemas con el anagrama del Estado Islámico.

Igualmente han comparecido como testigos la cuñada de Abdessadek Essalhi y su marido, que residían en la vivienda en la que este acusado fue arrestado.

Han asegurado que todo lo intervenido les pertenece a ellos y no al acusado y que este llevaba unos meses con su mujer en la vivienda mientras se construían otra al lado.

Los testigos han aclarado que el dinero eran sus ahorros para comprarse otra vivienda, ya que tienen tres hijos, procedentes de lo que se trajeron de Marruecos y del trabajo de chatarrero del marido de la cuñada de Essalhi.