Las malas cifras que deja el mercado laboral en enero —más parados y menos afiliados tras finalizar la campaña comercial de rebajas— se han generalizado en toda España. Apenas los archipiélagos de Baleares y Canarias logran esquivar la subida del desempleo... pero todas las comunidades autónomas, y aquí sí, sin excepción, han perdido cotizantes en el arranque de 2018.

Unas regiones han empeorado sus datos laborales más que otras en este inicio de curso. Pero Cataluña ha sido una de las autonomías que más los deteriora si echamos la vista atrás a octubre —el mes en que celebró el referéndum ilegal del 1-0— y analizamos la evolución del desempleo durante los cuatro meses que dura el procés independentista en la región.

El mercado laboral catalán ha aumentado en 22.493 sus parados parados en este período. No solo es la autonomía que añade más desempleados a las ventanillas de empleo por delante incluso de Baleares, una comunidad que destruye mucho empleo en estos meses por el fin del turismo y quea ñade poco más de 20.000. Además, empeora sus propias cifras de un año atrás, de septiembre de 2016 aenero de 2017, en las que acumuló 2.842 parados.

"Es un incremento de diez veces más en el mismo periodo y está vinculado a la situación de incertidumbre que se vive allí", ha explicado en rueda de prensa Juan Pablo Riesgo, el Secretario de Estado de Empleo, tras publicar su ministerio los datos laborales de enero. La patronal turística Exceltur ya avisó que su sector iba a perder un 8,2% de empleo a lo largo del primer trimestre por la incertidumbre política en Cataluña.

En porcentaje, el aumento del paro en Cataluña durante el procés es del 5,32% cuando, un año antes, era del 0,63%. Una aceleración más pronunciada que en el global del España (+1,91%) y que en las otras tres locomotoras regionales: Andalucía reduce en 5.391 sus parados desde septiembre, Madrid en 3.729 y C. Valenciana en 1.195. Cierto es que las tres aflojan sus mejoras, pero no en la misma proporción que Cataluña.

Madrid rebasa a Cataluña en enero

La afiliación a la Seguridad Social también refleja los coletazos laborales del conflicto político catalán. Dos regiones han aportado la mayor parte de los 607.865 cotizantes que se han unido al sistema en el último año: una es Madrid, que aporta 119.112 de esos ocupados y la otra es Cataluña con 109.227.

"Pero si profundizamos en esas cifras, vemos que produce cierta desaceleración en el ritmo de ocupación en la comunidad catalana", asevera Tomás Burgos, el Secretario de Estado de la Seguridad Social. Y es cierto. Por primera vez en los últimos cinco años, la cifra de nuevos afiliados en un mes de enero en la Comunidad de Madrid supera a la de Cataluña.

"Estamos ante una muestra clara del efecto que está teniendo el proceso político que vivimos sobre la economía de Cataluña", añade un Burgos que subraya varias cifras adicionales para ejemplificar el deterioro. La primera, que en enero de 2017 la afiliación catalana crecía al 3,95% y ahora lo hace al 3,46%. "Pierde medio punto de ocupación interanual, justo lo contrario que en Madrid, que mejora del 3,56% al 4,05%".

Las otras dos cifras que resalta el Gobierno son estas: una, que Cataluña generaba el año pasado 329 ocupados diarios y ahora la media se queda por debajo de 300; y la otra, que esta autonomía explica seis de cada diez afiliados perdidos en España entre septiembre de 2017 y el de enero de 2018.

Gobierno y empresas esperan un "retorno a la normalidad"

"Sin perjuicio de eso, Cataluña es una economía competitiva, productiva y abierta al exterior y estamos convencidos de que el retorno a la normalidad la volverá a impulsar la economía de la región", ha zanjado Juan Pablo Riesgo en la sede del ministerio de Empleo

Así lo esperan también empresas catalanas como Caixabank, que ha presentado sus beneficios de 2017 este viernes y que está siendo castigada por los mercados con una caída superior al 3% en el valor de sus acciones. La entidad admite en su balance anual que sus clientes sacaron 700 millones de euros de sus cuentas en el último trimestre de año.

"El sobresalto tuvo su impacto", lamenta el presidente de CaixaBank, Jordi Gual, cuya entidad se llevó su domicilio social y fiscal fuera de Cataluña tras los "sucesos de octubre", como los califica el propio Gual. "Seguimos expresando nuestra confianza en que los interlocutores encontrarán caminos de acuerdo", ha expresado durante la presentación de resultados en su nueva sede social de Valencia.