El Ayuntamiento de València va a suspender de forma cautelar la tramitación de licencias para uso hotelero o de apartamentos turísticos en todos los barrios de Ciutat Vella, el centro histórico de la ciudad.

El Gobierno local propondrá al pleno esta medida mientras sale a exposición pública y se aprueba el Plan Especial de Protección de Ciutat Vella, con el que pretende recuperar el uso residencial de los inmuebles, y que estos no se transformen en viviendas turísticas, con la consiguiente pérdida de población del distrito.

Según ha afirmado este lunes el concejal de Desarrollo Urbano, Vicent Sarrià, "existe una saturación de tejido no residencial: dotacional público y privado, terciario, viviendas turísticas y hoteles o con licencia solicitada". Esta suspensión cautelar no afectará a las 70 peticiones de licencia presentadas con anterioridad y en fase de tramitación. De ellas, 47 corresponden a hoteles y 23 a apartamentos turísticos.

Según Sarrià, "era necesaria una paralización temporal y cautelar de la tramitación de licencias, que se traduce básicamente en que una vez se produzca la aprobación por el pleno del próximo jueves no se tramitarán más peticiones de licencias que comporten un cambio de uso de residencial a hotelero". Esta medida, matiza, "no condiciona el contenido estricto del planeamiento que especificará en su momento la zonificación, los supuestos y la casuística que permitirá o no la instalación de nuevos hoteles o de nuevos apartamentos turísticos en Ciutat Vella".

El concejal de Desarrollo Urbano ha recordado que ya en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de 1988 se hacía especial hincapié "en el mantenimiento y recuperación de Ciutat Vella, fomentando el uso residencial en un distrito de la ciudad que estaba perdiendo a buena parte de sus habitantes". En el documento de directrices y estrategias del nuevo Plan Especial de Protección "se señala como objetivo principal la recuperación y potenciación del tejido residencial, procurando el equilibrio entre este uso y el resto, mediante la modificación del actual régimen de usos, a fin de controlar y limitar la implantación de usos que, como el terciario hotelero, ya estén saturados o afecten al desarrollo del uso residencial".

"No se pretende abundar en la turismofobia, sino mantener el carácter residencial de los barrios del centro histórico frente a un fenómeno que en muchos casos provoca la expulsión de residentes, el aumento de los precios de la vivienda y del valor del suelo y la especulación", ha explicado Sarrià, quien ha añadido que el tejido hotelero actual de Ciutat Vella "es más que suficiente".