La reurbanización de la emblemática plaza de la Reina, la segunda más importante de València tras la del Ayuntamiento, supondrá que este espacio deje de ser una doble rotonda de autobuses y de acceso al aparcamiento subterráneo. El despacho de arquitectura de José María Tomás, corredactor del proyecto junto a Antonio Escario en el marco de la unión de empresas ganadora del concurso de ideas fruto del proceso participativo Participa, Reina!, ha presentado este lunes el proyecto de ejecución con el diseño final que tendrá el enclave una vez acabadas las obras.

El coste de ejecución total de las actuaciones, que también incluirán la calle de la Paz (desde su intersección con Poeta Querol) hasta la calle San Vicente y la plaza de la Virgen, será de 9,8 millones de euros, de los que 6 millones corresponderán a la reurbanización de la plaza y otros 3,7 millones a la remodelación integral del parking. El plazo de ejecución será de entre 12 y 14 meses. La Unión Temporal de Empresas (UTE) ganadora del concurso es la formada por Escario Arquitectos, Jose María Tomás Arquitectos e Engenieros, Auraval y Llogaritme.

El concejal de Movilidad Sostenible, Giuseppe Grezzi, ha informado sobre las novedades de un proyecto que ha calificado como "histórico, ambicioso e importante" que marcará "un antes y un después en la manera de diseñar el urbanismo" en la ciudad. Según ha detallado, la propuesta combinará los usos diario, religioso, hostelero e incluso el paso de la Ofrenda fallera.

La finalidad última del proyecto, según Grezzi, es la recuperación del espacio de la plaza para el uso de la ciudadanía a través de la peatonalización siguiendo los objetivos del Gobierno local y del Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS) aprobado en 2013, cuando gobernaba el PP. Esta filosofía hará que el tráfico de vehículos sea "residual", ya que solo accederán a la plaza los residentes, los vehículos de carga y descarga y los usuarios del aparcamiento subterráneo.

Este último aspecto constituye una de las claves de la reforma. El nuevo acceso al parking se desplaza hasta el lateral este de la plaza (entrando desde la calle de la Paz, hacia la derecha) y la salida de los mismos se realizará por la calle del Mar, de modo que no se cruzarán. Los coches que salgan desde Corretgeria, donde hay muchos aparcamientos privados de vecinos, atravesarán la plaza por un recorrido marcado con luces de LED, con un tránsito aproximado de unos 200-300 vehículos al día. De este modo, ya no se podrá dar la vuelta a la plaza, como ahora, para seguir hacia San Vicente.

Los actuales sótanos, según Grezzi, sufren un elevado nivel de desgaste y filtraciones desde la losa, por lo que es necesaria la rehabilitación integral del aparcamiento. Tomás ha revelado que fruto de las excavaciones de los años sesenta para su construcción se eliminaron todos los posibles restos arqueológicos. Pese a ello, el estudio de arquitectura ha redactado un informe de arqueología tras la realización de catas en otros puntos.

Presencia del arbolado

La nueva plaza contará con 92 árboles, la mayoría de hoja caduca para que hagan sombra en verano y dejen pasar la luz del sol en invierno. Además, tendrá 13 palmeras, más las dos existentes, 150 arbustos y 320 metros cuadrados de especies aromáticas de especies mediterráneas. Los árboles se situarán en el perímetro, ya que debajo está el parking, y el arbolado menos enraizado en grandes maceteros con bancos alrededor en el centro. Esta alineación lateral del arbolado permitirá recuperar parcialmente la visión de la puerta barroca de la catedral que ofrecía la antigua calle Zaragoza, que desembocaba en el templo.

En el final de la calle de la Paz se plantaran 20 árboles, 64 metros cuadrados de plantas aromáticas y 40 unidades de jardineras y maceteros, de modo que quede unificado el entorno de la propia plaza y se tenga la sensación de entrar en ella antes de acabar la calle de la Paz.

La mayor parte del pavimento será de caliza (10.000 metros cuadrados) y 1.028 metros cuadrados de granito antideslizante de una cantera de Teruel. Además, habrá contenedores soterrados, un kiosco, una parada de taxis (de salida, en la calle del Mar), otra de carga y descarga y un puesto de información al viandante. La iluminación se encontrará tanto en puntos de luz en el suelo como en postes cenitales. También habrá sistemas de pulverización de agua y toldos desmontables para los periodos de más calor, así como dos fuentes pedidas por los vecinos en el proceso participativo. Los ascensores para acceder al aparcamiento serán de cristal transparente, para dar mayor sensación de amplitud.

El proyecto también contempla la futura instalación del mercado de utensilios conocido como la escuraeta, que contará con instalación eléctrica camuflada en el subsuelo para cuando haya actividades. Las terrazas de los locales de hostelería ocuparán la misma superficie que en la actualidad, pero con un diseño uniforme, y no podrán ampliar su superficie con la nueva superficie peatonal por la limitación impuesta por el Ayuntamiento.

Los plazos para comenzar las obras están condicionados por el recorrido burocrático y administrativo del proyecto, que ya ha sido entregado al Consistorio. Ahora tendrá que aprobarse en la Junta de Gobierno Local para que posteriormente cada servicio elabore un informe las diferentes áreas afectadas (licencias, obras, jardinería, iluminación, bomberos...).

Preguntado por la afección a los autobuses de la Empresa Municipal de Transportes (EMT), Grezzi ha afirmado que el acceso "estará garantizado en el entorno", si bien no ha ofrecido más detalles sobre el plan de transporte público ni sobre la ubicación de las paradas, que será definido por la EMT.

Una reforma pendiente desde hace 150 años

El arquitecto José María Tomás ha destacado que, en la actualidad, la de la Reina "es una plaza desconectada de la mayoría de la ciudadanía porque está llena de obstáculos que hacen que se pierda como espacio público". De este modo, la reforma prevé "limpiarla de elementos y de desniveles". Tomás ha ofrecido un recorrido histórico desde 1870, cuando comenzó a diseñarse el plan de reforma interior que dio lugar al enclave.

En 1911, se planificó por primera vez la plaza, de menores dimensiones que la actual, pero el Consistorio de aquel entonces concentró sus esfuerzos en la plaza del Ayuntamiento como gran referente monumental y administrativo. En 1951 se convocó un concurso de ideas que ya apuntaba a una semipeatonalización, pero en 1968 se optó por la privatización del suelo con la concesión del aparcamiento y los últimos derribos. Finalmente, en 2016 se convocó el proceso participativo para la reforma de la plaza, cuyo diseño en vigor data de 1970.