Las denuncias por no recoger los excrementos de animales interpuestas a sus dueños siguen siendo testimoniales. De hecho, el pasado año 2017 apenas se tramitaron 25 requerimientos por este motivo en València, frente a los 33 del año anterior y los 28 de 2015, según los datos de la Policía Local. Uno de los principales motivos de las bajas cifras en cuanto a denuncias radica en la dificultad que tienen los agentes municipales a la hora de localizar al infractor.

Los hechos se tienen que producir en presencia del agente, por lo que resulta muy complicado que, pese a la existencia de heces en aceras o viales, esta se traduzca en sanciones. Si bien es cierto que la concienciación ciudadana ha aumentado en los últimos años entre los propietarios de animales, la recogida de los excrementos y la presencia de orines sigue siendo uno de los principales motivos de quejas de varias asociaciones de vecinos, como de la propia Federación de València.

Así se lo trasladaron el pasado mes de febrero a la concejala de Medio Ambiente, Pilar Soriano, en reuniones a las que la edil convocó a las asociaciones para explicarles las mejoras en limpieza. Las entidades que más quejas recogieron fueron las de Morvedre-Saïdia, Russafa, Favara, Sant Isidre y La Punta. Según la auditoría del primer trimestre de 2017 efectuada por el Ayuntamiento, los distritos con mayor presencia de excrementos en las vías urbanas con los de l’Olivereta, Patraix y Jesús, con una media de 5,5 unidades por cada 500 m2, mientras que las cifras de mejoras se han registrado en Pla del Real, Algirós, Benimaclet, Camins al Grau y Poblats Marítims.

Tanto la ordenanza de limpieza como la de tenencia de animales recogen la prohibición de abandonar los excrementos de los perros sobre la vía pública y recuerdan que los dueños "están obligados a impedir que aquellos hagan sus deposiciones" en las partes destinadas al tránsito de los peatones. En todos los casos, prosigue la normativa, "el conductor del animal está obligado a recoger y retirar los excrementos, incluso debe limpiar la parte de la vía pública que hubiera sido afectada". Por ello, considera motivo de sanción no recoger "de inmediato" los excrementos por parte de los propietarios de los canes y añade que las infracciones podrán ser catalogadas como leves, graves o muy graves en función de su entidad, intencionalidad o reincidencia.

Por otro lado, la presencia de infraestructuras específicas para que los animales hagan sus necesidades también va en aumento. Según los datos del Anuario Estadístico del Consistorio, en 2016 había 370 pipicanes repartidos por todos los distritos de la ciudad y 38 zonas específicas para perros (ocho de ellas en el Jardín del Turia) con una superficie total de 15.663 metros cuadrados, casi como dos campos de fútbol.

Piden sancionar más

La entrega del Barómetro Municipal de Opinión Ciudadana del pasado mes de febrero, centrado en temas de medio ambiente, recoge las opiniones de los vecinos de València sobre este asunto. Cuando se pregunta por el aspecto más importante para mejorar el mantenimiento y limpieza de la ciudad, el 39,3% responde que dotar de más personal de limpieza, pero a continuación figuran la concienciación ciudadana, con un 32,8% y el aumento de las sanciones y multas, con un 9,4%. En quinto lugar aparece la creación y limpieza de los espacios para perros (pipican).

Cuando se pregunta específicamente por las acciones para ajatar los comportamientos incívicos en materia de limpieza, la mayoría (el 44,8%) responde con la penalización de estas conductas con más multas, frente a un 43% que aboga por hacer más campañas.

El caso de Mislata: banderitas y ADN

Algunos ayuntamientos se ven obligados a agudizar el ingenio ante el problema que suponen las heces en las aceras. Es el caso de Mislata, que anunció en febrero la señalización de los excrementos de perro con banderitas en las que se podrá leer la frase No te hagas el despistado y la realización de análisis de su ADN para identificar a los dueños e imponer las correspondientes sanciones.