La ubicación de los talleres necesarios para la puesta en marcha de la futura línea 10 de Metrovalencia (antes conocida como T-2) está todavía en el aire. Pese a que en un principio Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV) anunció la cesión de un solar de propiedad municipal por parte del Ayuntamiento de València situado al final de la avenida Amado Granell (antes General Urrutia), junto al polideportivo de Quatre Carreres, las protestas y movilizaciones vecinales contra la instalación de las cocheras han hecho que el Consistorio busque alternativas.

De hecho, un colectivo de residentes reaccionó contra la instalación provisional de las cocheras al entender que supondrían una actividad molesta y también por la pérdida dotacional que conllevaría destinar parte de la citada parcela a esa actividad y no a zonas verdes. Desde FGV y el Consistorio insistieron en que se trata de una instalación "provisional" hasta que el trazado de la L10 pudiera conectarse al resto de la red tranviaria.

De hecho, esta es una de las claves de la problemática. La puesta en servicio de la L10 requiere la construcción de un depósito en el que almacenar el material móvil por las noches, ya que el trazado, que discurre entre la céntrica calle Alicante y el barrio de Nazaret, no está conectado con la red de tranvías de Metrovalencia.

Además, FGV incluyó en la redacción de proyectos este extremo: la búsqueda de un lugar idóneo para la ubicación de los talleres, lo que da muestra de que el asunto permanece abierto. La empresa pública y el Ayuntamiento de València todavía mantienen contactos para encontrar una ubicación alternativa a estas instalaciones, que necesariamente tienen que estar próximas al itinerario de la línea.

Enero, posible inicio de las obras

Tras la adjudicación de la redacción de los proyectos de las fases 1 (Alicante-Oceanogràfic) y 2 (Ocreanogràfic-Nazaret), los plazos de la Generalitat apuntan al inicio de las obras en enero de 2019. El anterior Consell paralizó la construcción en 2011.