El conjunto arqueológico de Medina Azahara (en Córdoba) ha sido incluido en la lista de Patrimonio Mundial de la Unesco. Así lo ha decidido este domingo el comité de la Unesco, reunido en la ciudad de Manama (Baréin), en un debate en el que no hubo objeciones y en el que varios países como Noruega, Brasil y Francia felicitaron a España por el expediente presentado.

El Consejo Internacional de Monumentos y Sitios, también conocido como ICOMOS, recomendó al inicio de la sesión que el nombre del lugar sea modificado a "la ciudad califal de Madinat al Zahara", con el fin de mantener el nombre histórico. Entre otros puntos, pidió actualizar y aprobar el plan de operaciones para Medina Azahara con el objetivo de asegurar la preservación del lugar.

Con esta decisión, España se posiciona en el tercer país del mundo con más lugares inscritos (47 en total) en la lista de la Unesco, por delante de Francia.

Medina Azahara alberga las ruinas de una ciudad fundada por el primer califa de Al Ándalus, Abderramán III, de la dinastía Omeya, en el año 936, siete años después de proclamar el Califato de Córdoba, el de mayor esplendor político, social y económico de la España musulmana y que hizo de Córdoba la ciudad más avanzada de su época en todo el mundo.

Los restos de la ciudad califal, que incluyen edificios, infraestructuras y objetos de decoración, permanecieron enterrados durante un milenio hasta que fueron descubiertos a comienzos del siglo XX a las afueras de la actual Córdoba.

Una ciudad caída en el olvido durante diez siglos

La fundación de la ciudad correspondió a las necesidades políticas e ideológicas del momento, ya que Medina Azahara se convertiría en la sede del gobierno y la residencia del califa, si bien el esplendor de "la ciudad que brilla" quedó reducido a ruinas menos de cien años después de su construcción y borrada de la historia.

El centro político de la ciudad referente en todo el mundo quedó destruido y saqueado durante la guerra civil que puso fin al Califato de Córdoba en el año 1010, un expolio que perduró con la reconquista cristiana y con el auge elitista en la capital cordobesa siglos después.

De hecho, los ricos materiales de Medina Azahara fueron utilizados en construcciones tan emblemáticas como la Giralda y el Alcázar de los Reyes Cristianos de Sevilla, mientras que otras piezas también pasaron a formar parte de colecciones privadas y hoy en día se pueden encontrar en los catálogos de casas de subastas internacionales.

No fue hasta 1911, con pocas referencias históricas sobre el yacimiento, cuando comenzaron las primeras excavaciones de la ciudad a cargo de Ricardo Velázquez Bosco, en aquel entonces arquitecto conservador de la Mezquita de Córdoba y que buscaba en Medina Azahara datos y materiales para reconstruir las portadas de la hoy catedral cordobesa.

Hasta su muerte en 1923, año en el que el yacimiento arqueológico fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC), se logró excavar la residencia real, en la parte más alta de la ciudad, una serie de zonas dentro del Alcázar y se llevaron a cabo unas catas de norte a sur para delimitar el perímetro de la ciudad.

Tras 65 años de excavaciones se lograron descubrir cerca de 200.000 metros cuadrados del yacimiento y en 1985 la Junta de Andalucía asumió la titularidad y gestión de Medina Azahara, lo que inició una fase de actualización y modernización para adecuarlo a las necesidades museísticas.

El punto de inflexión respecto a la internacionalización de Medina Azahara llegó en 2011 con la exposición "El esplendor de los Omeyas cordobeses", que fue inaugurada por los reyes de España y el presidente de Siria, Bachar al Asad.

Fue la primera vez que casi trescientas piezas procedentes de numerosos países como España, Catar, Jordania, Francia, Arabia Saudí, Siria, Marruecos, Túnez, Gran Bretaña, Alemania y Kuwait, entre otros, se mostraron juntas en un espacio que se situó en el mismo contexto cultural e histórico que los objetos expuestos.

Una repercusión mundial que llevó a tomar en serio la posible declaración de Medina Azahara como Patrimonio de la Humanidad, si bien diversos obstáculos hacían inviable el reconocimiento hasta ahora.

La presión urbanística a la que ha sido sometido el yacimiento, con la proliferación de numerosas parcelas ilegales en su entorno, parece controlada con la delimitación de la zona BIC, aunque el informe favorable de ICOMOS a la declaración advierte de la necesidad de potenciar la protección del monumento en este ámbito.

Sin embargo, este reconocimiento mundial por parte de la Unesco ha devuelto a Medina Azahara al mismo lugar en el que se situó hace diez siglos, símbolo del poder Omeya que gobernó el mundo en ese momento.

La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, ha sido la primera en anunciar la importante noticia a través de un mensaje en Twitter: "La Unesco reconoce la importancia mundial de esta joya artística e histórica, testigo, además, de que la convivencia entre culturas es posible".

Patrimonios de la Humanidad en Andalucía

Con la de Medina Azahara, Andalucía cuenta ya con 13 declaraciones de patrimonio, de las que nueve son de Patrimonio Mundial; en concreto, la Mezquita de Córdoba; la Alhambra y Generalife de Granada; la Catedral, el Alcázar y Archivo de Indias de Sevilla; el Parque Nacional de Doñana; el Albaicín de Granada —ampliación de la Alhambra—; el Centro Histórico de Córdoba —ampliación de la Mezquita—; el Arte Rupestre del Arco Mediterráneo de la Península Ibérica; los Conjuntos Monumentales Renacentistas de Úbeda y Baeza (Jaén); y el Sitio de los Dólmenes de Antequera (Málaga).

A ellas se suman tres más de Patrimonio Cultural Inmaterial, que son el flamenco, la revitalización del saber tradicional de la cal artesanal en Morón de la Frontera y la Fiesta de los Patios de Córdoba.

En los últimos seis años, España solo ha conseguido proponer para Patrimonio Mundial dos bienes, ambos andaluces: el Sitio de los Dólmenes de Antequera (Málaga) y, este año, la Ciudad Califal de Medina Azahara (Córdoba). Además, tras conseguir Medina Azahara este reconocimiento, Córdoba se convierte en la única ciudad en el mundo con cuatro declaraciones de Patrimonio.