El Low Festival de Benidorm ha cumplido su décimo aniversario con un rotundo éxito de público, artistas y organización. Tres días de buena música, de muchos miles de asistentes y de ningún incidente destacable pese a la gran concentración de personas.

Los organizadores colgaron el sábado el cartel de sold out y el domingo se quedaron muy cerca. Aunque aún faltan algunos días para que las cifras sean oficiales, es fácil adivinar que el evento benidormense puede haber vuelto a batir récord de asistencia y seguramente de impacto económico en la ciudad.

Durante estas tres jornadas, la música no ha dado tregua. Si el viernes el protagonismo se lo llevaron Iván Ferreiro y los franceses de Phoenix, el sábado el epicentro del festival estuvo en el gran directo de Biffy Clyro y el show de The Chemical Brothers, mientras que el domingo Izal, Editors y Kakkmaddafakka han hecho lo propio para que el nivel no bajase.

A primera hora, el histórico Santiago Auserón (exlíder de Radio Futura y Juan Perro), acompañado de los mallorquines Sexy Sadie, deleitaba a los incondicionales que se acercaron al escenario principal.

No faltaron algunos de sus míticos temas, como Annabel Lee, Escuela de calor, Veneno en la piel, La negra flor o La estatua del jardín botánico coreados casi de forma impulsiva por los fans.

En ese escenario tomaron el testigo los madrileños Izal, que volvían al certamen dos años después, mucho más consolidados y convertidos en uno de los grandes nombres del panorama musical nacional.

El público, impaciente, estuvo entregado desde antes incluso de su aparición. Abrieron su actuación con Autoterapia, Ruido blanco y Copacabana; el éxtasis llegó con La mujer de verde casi al cierre.

Nada más finalizar Izal en el escenario Ron Matusalem pasadas las 23.30 h, se daba cita uno de los grupos festivaleros por excelencia y que cuentan con legiones de seguidores: Niños Mutantes.

La banda granadina, un icono del pop independiente nacional, hizo un repaso a Diez&Medio, su último trabajo mezclado con canciones que se han convertido en himnos para los fieles.

A las 00.30 h llegó el turno de uno de los grupos más esperados: la banda Editors. Los de Birmingham, liderados por Tom Smith, hacen un indie puro y radical que les ha llevado a ser comparados con Echo and the Bunnymen, The Cure e incluso The Smiths, en alguna etapa de su trayectoria.

No defraudaron. Los ingleses se volcaron en un concierto que quedará en la mente de muchos gracias a temas como Cold (que inició el show) para continuar con Hallelujah y temas de su trabajo Violence.

La noche, sin embargo, no terminó ahí. El sonido fresco y canalla de los noruegos Kakkmaddafakka, la electrónica alegre de los belgas Vive la Fête, el folk rock español de La M.O.D.A. o las versiones de clásicos de las Chillers aún sonaron para quienes quisieran echar el cierre un poco antes de que el sol asomase por el horizonte de la playa de Levante.