Los cuatro miembros del grupo de activistas rusos Pussy Riot condenados a 15 días de cárcel por la invasión de campo durante la final del Mundial de Fútbol han sido detenidos inmediatamente después de su liberación, según informó uno de ellos.

Piotr Verzilov, Nika Nikulshina, Olga Kurachiova y Olga Pajtusova fueron condenados por su acción, que Pussy Riot describió como una protesta contra los abusos de los derechos humanos en el país.

El propio Verzilov señaló a través de su cuenta en la red social Twitter que había sido detenido por policías antidisturbios tras su liberación, antes de agregar que Nikulshina, Kurachiova y Pajtusova habían sido igualmente arrestadas.

Posteriormente, manifestó que "la Policía de Luzhniki dice que hay una orden" para mantenerles detenidos durante la noche de este lunes "hasta que finalicen unos procedimientos. Asimismo, recalcó que "no se han presentado cargos".

Protesta política

Los cuatro entraron en el terreno de juego en el minuto 52 de partido desde detrás de la portería francesa e iban vestidos con pantalones negros, camisa blanca, corbata y sombreros y ofrecieron a los jugadores chocar las manos. Finalmente fueron interceptados por los agentes de seguridad menos una de las activistas, que fue derribada por el defensa croata Dejan Lovren.

En un comunicado, Pussy Riot explicó que el 15 de julio se cumplían once años de la muerte del poeta ruso Dimitri Prigov y reivindicaron su autoría del concepto del "policía celeste", "portador del patriotismo celeste en la cultura rusa" contraste del "policía terrestre, dedicado a dispersar manifestaciones y perseguir a presos políticos".

'Oración punk' contra Putin

Cinco integrantes de Pussy Riot celebraron en 2012, junto con otras dos miembros de Pussy Riot, una "oración punk" en la Catedral de Cristo Salvador de Moscú en la que pedían a la madre de Dios que expulsara del poder al entonces primer ministro y actual presidente, Vladimir Putin.

La actuación provocó una fuerte indignación entre los creyentes ortodoxos y tres activistas —Nadezhda Tolokonnikova, Ekaterina Samutsevich y María Aliojina— fueron condenadas a dos años de prisión en agosto de 2011 por delitos de vandalismo y con odio religioso.

La pena de Samutsevich fue conmutada en octubre de ese mismo año por libertad condicional. En mayo de 2013, el Tribunal Municipal de Moscú rechazó el recurso de las otras dos y confirmó la condena y fueron amnistiadas poco antes de que cumplieran la pena.