Verano: esa maravillosa época del año en la que se coge color, se disfruta de más horas diurnas y de unos días de vacaciones y se decide que el agua lo limpia todo, y el bañador es testigo de ello.

¿Por qué si toda la ropa se lava con detergente tras su uso, muchos biquinis y bañadores se aclaran en la ducha, se secan al sol y listo? Aunque el material del que están hechos está pensado para que las piezas de baño sean resistentes, eso no las hace repelentes a la suciedad, y además, están expuestas a la sal del agua marina, a la arena, a las cremas, al sudor, al cloro, al sol... Por lo que si se quiere que duren y no pierdan tan rápido su forma ni su color, hay que lavarlos y cuidarlos como cualquier otra prenda o incluso más. ¿Cómo?

Aquí tienes unos cuantos trucos para cuidar los bañadores y bikinis:

  1. Preestreno. ¿Alguna vez has lavado tu bañador antes de usarlo por primera vez? Es conveniente darle un baño de agua sal y vinagre y dejarlo a remojo. Lo cierto es que no es la costumbre pero tiene sus motivos: para empezar, ayudará a fijar los colores pero sobre todo, va a estar en contacto con tu piel y nunca está de más desinfectarlo, nunca sabes quién se lo ha podido probar o si ha podido ensuciarse durante su almacenaje.
  2. Lavados. ¿Lavadora sí o no? Depende: del material con el que esté fabricado, de la delicadeza de la tela, de si tiene o no abalorios u otras decoraciones que puedan estropearse... Si tu bañador puede lavarse en máquina podrás comprobarlo en su etiqueta y, en ese caso, la frecuencia ideal está entre ni nunca, ni todos los días, es decir, una vez a la semana no le irá mal. Eso sí, es recomendable meterlo dentro de una bolsita o una funda de tela y lavar con un programa para prendas delicadas. Lo que no le viene bien al traje de baño es que su único aclarado sea el que se aprovecha para darle en la ducha, antes de estrujarlo un poco para retirar el excedente del agua y tenderlo al sol. Lo recomendable si no es día de lavadora es, aunque sea algo más tedioso, hacerlo a mano, con agua templada y algo de jabón neutro para eliminar bien los restos de cloro, arena o sal, y después tenderlo extendido a la sombra.
  3. Secados. Lo dicho: nada de estrujarlo, ni tenderlo al sol, ya que el resultado será que pierda color y la tela se deteriore con más rapidez. Lo que debes hacer es eliminar el excedente de agua al aire libre y a la sombra, o bien utilizar un par de toallas para presionarlo y que absorban la humedad restante. Si tienes prisa y decides tenderlo al sol, al menos dale la vuelta para que los rayos incidan sobre la parte interior y no se coman el dibujo exterior.
  4. Arena. Ya sea por la porosidad y calidad del tejido, por un día con un oleaje más bravo o por haber pasado un rato sentado directamente sobre la playa, en ocasiones la arena se cuela por el bañador y las costuras impiden que salga después. ¿Cómo recuperar tu bañador? Existen varios trucos caseros: si la tela es suficientemente resistente, manteniendo la tela estirada y frotándola con un cepillo, dejándolo secar, estirando como un muelle el bañador o dejándolo reposar dentro de un barreño con agua y jabón líquido para que la arena vaya desprendiéndose y quede en el agua.
  5. Roces y humedades. Entre las tácticas diarias para alargar la vida de los bañadores hay algunas muy simples: evita que la tela se desgaste teniendo cuidado con dónde te sientas, o que puedan nacer hongos asegurándote de que no los guardas todavía húmedos o en un lugar con mucha humedad.
  6. Cremas. Algunas cremas o autobronceadores pueden teñir o manchar las prendas de baño, así que ten cuidado a la hora de aplicarlas y asegúrate de que tu piel las ha absorbido antes de ponerte el bañador.
  7. Alternar. Una buena forma de dejar respirar la tela del bañador es no usándola todos los días. Si tus vacaciones prevén una larga estancia bajo remojo, quizá lo mejor sea combinar las prendas de baño y alternarlas.
  8. No hay que plancharlo. Ni es necesario, ni bueno para tus prendas de baño. ¡Una cosa menos!
  9. Recoger. Antes de despedirte del verano, es recomendable lavar los bañadores por última vez, cada uno de la forma más recomendable para ellos y dejarlos secar al aire libre antes de meterlos en una bolsita y asegurarte de que pueden disfrutar de su espacio en el armario sin apelotonarse con otras prendas.