Cuenta la leyenda que en tierras valencianas una muchacha sirvió una bebida dulce al rey de Aragón. Cuando este preguntó por el nombre de lo que le habían servido, la muchacha respondió que era leche de chufa. El rey, asombrado por su sabor, respondió "no es llet, es or xata" (no es leche, es oro chata). Y desde entonces la leche de chufa se llamó orxata.

Una de esas historias probablemente inventada pero que se sigue contando a los niños valencianos. Y es que en realidad la horchata es simplemente eso, leche de chufa con agua y azúcar. Una leche vegetal que no se toma como sustituto de la leche de vaca como otras leches vegetales. Aquí estamos ante una bebida que se consume como refresco o merienda, acompañada de fartons para mojar.

Aunque podemos encontrarla en prácticamente todos los supermercados, las industriales suelen ir bastante cargadas de azúcar y no suelen convencer a los más exquisitos con el tema. ¿La solución? Acercarse a alguna horchatería o heladería donde la vendan -suelen ser notablemente mejores- o animarnos a prepararla en casa.

Sólo necesitaremos conseguir chufas y tener en cuenta que, como la que compramos en horchaterías, no aguanta más de un día en la nevera. Lleva su trabajo, pero está tan rica que seguro que dura menos.

Ingredientes

  • 250 gr. de chufa seca
  • 100 gr. de azúcar blanco o 250 gr. de panela
  • 1 litro de agua mineral o filtrada

Preparación

Lavamos bien la chufa hasta que el agua salga limpia. La dejamos en un bol con agua que la cubra por completo durante 24 horas. Cada 8 horas aproximadamente le vamos cambiando el agua.

Pasado este tiempo, escurrimos la chufa y la ponemos en una batidora con unos 200 mililitros de agua. Opcionalmente podemos añadir la corteza de un limón. Trituramos hasta conseguir una pasta.

Pasamos la pasta por un chino o colador. Esta es la parte más pesada porque hay que hacer fuerza para exprimir al máximo la leche de chufa. Volvemos a poner la pasta del colador en la batidora con un poco más de agua y volvemos a triturar y repetir el proceso de exprimir con el colador. Podemos repetirlo varias veces.

Cuando ya no podamos exprimir más leche, ponemos la que hayamos conseguido en la batidora y echamos el resto de agua y el azúcar, y batimos de nuevo. Si queda muy espesa podemos añadir algo más de agua. Probamos y añadimos azúcar si es necesario.

Pasamos la horchata a una jarra y la dejamos enfriar al menos una hora. Removemos antes de servir y, opcionalmente, podemos espolvorear canela.