España es el país de Europa en el que más pajitas se usan: 13 millones al día, más de 5.000 millones al año. Cada persona consume anualmente 110 de estos objetos plásticos de un solo uso, uno cada tres días. Tan solo se usan unos minutos pero permanecen en el medio ambiente durante cientos de años, con importantes consecuencias para los ecosistemas marinos. Ante esta situación, Greenpeace exige una ley que establezca la prohibición para la venta de estos y otros productos de usar y tirar y pide a la ciudadanía que deje de consumir pajitas de plástico.

"Las pajitas de plásticos han pasado a ser unos de los elementos más frecuentes en nuestros mares, playas, ríos... A pesar de ser el utensilio plástico más prescindible e innecesario, en el Mediterráneo suponen ya el 6% de la contaminación por plástico", ha declarado Julio Barea responsable de la campaña de Residuos de Greenpeace. "La contaminación que producen al degradarse en el mar en forma de microplásticos vuelve a nuestras mesas a través del pescado y marisco que consumimos".

Las pajitas de plástico se han convertido, junto a otros elementos plásticos de un solo uso, en un problema de contaminación a escala planetaria. En la lista de los 10 objetos por número recolectados en playas y zonas costeras (2) ocupan el quinto lugar (tras colillas, envoltorios de comida, botellas de bebidas de plástico, tapones de botellas de plástico). En Europa se venden cada año 36.500 millones que tardan entre 200 y 500 años en degradarse.

Una vez desechadas ocasionan graves problemas, especialmente en los ecosistemas marinos. Entre el 40-60% de las tortugas ingieren plásticos y que en algunas especies de aves este porcentaje se eleva incluso hasta el 93%. Más de un millón de aves y más de 100.000 mamíferos marinos mueren cada año como consecuencia de todos los plásticos que llegan al mar.

Según el último informe de la patronal de las empresas del sector del plástico, solo el 37% de los envases de plásticos se reciclaron en España en 2017 (2). Esto supone que al menos un millón y medio de toneladas de estos residuos contaminan nuestro entorno cada año (casi 158.000 camiones de basura al año, equivalente a la distancia entre Madrid y París si se pusieran en fila).

"Tenemos que frenar y reducir el uso de envases y objetos de un solo uso, como las pajitas. Las empresas, grandes marcas y supermercados, no están haciendo lo suficiente para luchar contra la contaminación que producen los objetos que ponen en el mercado", añade Barea.

La ONG propone prohibir la distribución y venta de pajitas de plástico de un solo uso y recuerda que existen alternativas hechas de materiales reutilizables (vidrio, acero, bambú) incluso comestibles. También sugiere abandonar cualquier tipo de envases de usar y tirar (bolsas, botellas, latas, bricks, cápsulas de café, removedores, cubiertos...), fomentar el consumo de agua de abastecimiento público frente al agua embotellada, implantar un sistema de devolución y retorno (SDDR) de envases de bebidas, ya que cuatro de los elementos más encontrados en los mares se beneficiarían de ello. Así como promover el uso de envases reutilizables, sólo posible a gran escala si tenemos un SDDR.