Sergio Martínez, enfermero y padre de Manuel, un niño de apenas 22 meses de edad, pidió el pasado sábado ayuda en Twitter para encontrar a Kiki, el peluche que perdió su hijo el día anterior mientras paseaba con sus padres por Villaverde Alto (Madrid). El tuit ha desencadenado una ola de solidaridad entre usuarios y, tres días después de su publicación, ha reunido a cientos de personas de todo el mundo que infunden ánimos y buscan a Kiki.

“Kiki se ha ido de vacaciones al gallinero para ver a sus primos. No te preocupes. Ya volverá”. Desde que Manuel perdió a Kiki, un pollito de peluche que recibió a los dos días de nacer, Sergio, su padre, responde con la misma frase ante la insistencia de su hijo. “Cada mañana, cuando se despierta, Manuel me pregunta dónde está Kiki. Y eso a un padre le rompe el alma”, confesó Sergio.


Una mañana de agosto, Manuel paseaba con sus padres y con su peluche Kiki, por el distrito madrileño de Villaverde. Cuando volvieron a casa, se dieron cuenta de que el "amigo" del pequeño no les acompañaba.

“Volvimos y nos pusimos a buscar por todas partes. Preguntamos a gente del barrio, de la estación de Villaverde Alto, a personal de limpieza del Ayuntamiento y a los dueños de los bares de la zona. Y nada. No estaba”, explicó Sergio.

Sergio llamó a la tienda donde nació Kiki, pero el peluche estaba descatalogado. Siguió buscando en Internet, pero no encontraba el mismo modelo. “Parece una tontería, pero los niños se dan cuenta de esos detalles. Necesito el mismo modelo”, insistió.

Ola de solidaridad

Al no encontrarlo, decidió lanzar un tuit con la escasa esperanza que le quedaba. Tal vez sus seguidores pudieran hacerse eco de su problema y echarle una mano. Cuando se despertó al día siguiente, tenía más de 1.000 notificaciones en el móvil.

“Es una barbaridad. No me esperaba esto. Hubo incluso un grupo de Facebook de Villaverde que se ofreció a ayudarme. Gente de Villaverde, de Vallecas, de Usera... ¡Hasta de Argentina, de Estados Unidos y de Francia!”, explicó emocionado.

El tuit de Sergio desató toda una movilización ciudadana. Cientos de usuarios respondieron a su grito de ayuda y compartieron enlaces y fotos de peluches que podían parecerse a Kiki. Tres días después de publicarse, el tuit superó los 300 comentarios y los 5.000 retuits.

“¡La gente es buena! ¡No todo es malo!”, subrayó el padre de Manuel. Gracias a la solidaridad de los internautas, Sergio pudo ponerse en contacto con varias empresas, como Juguetes Famosa, que le escribió un mensaje para avisarle de que estaban comprobando si podían fabricar un ejemplar de Kiki. Sergio admitió que, aunque ha intentado responder a todos los mensajes, no ha podido hacerlo porque se ha visto “completamente sobrepasado”.

“Me he puesto en contacto con dos o tres empresas, pero el peluche que tienen es mucho más grande. He hablado incluso con gente dispuesta a hacerlo a mano. Hay dos empresas, en Francia y en Italia, que reproducen peluches basados en fotografías”, explicó.

Sergio contó que finalmente lograron encontrar una empresa que “vende lo que parece ser el modelo de Kiki” y ya ha hecho un pedido de varios ejemplares “de repuesto, por si acaso vuelve a ocurrir”.

No obstante, Sergio avisó que seguirá buscando a Kiki por si a Manuel no le convence el nuevo peluche. “Esperaré a que me conteste Famosa en uno o dos días y, si no, pongo carteles por la zona”, aseveró.

Mensajes que "tocan la fibra"

El padre de Manuel guardará el tuit junto con todos los comentarios y mensajes de apoyo que ha recibido, para enseñárselos a su hijo en un futuro. “Ha habido respuestas espectaculares. Gente que, sin conocerme de nada, me escribían para decir que soy un padrazo y que tengo unos valores humanos enormes”.

Sergio es enfermero y trabaja en el Hospital Universitario Infanta Leonor de Vallecas. “Trabajo en urgencias y veo un montón de desgracias todos los días y algunos de los mensajes han conseguido tocarme la fibra. Me han hecho saltar las lágrimas cuando los leía con mi mujer”, confesó.

El reencuentro entre el pequeño Manuel y su amigo Kiki podría materializarse gracias a las redes sociales y a un padre empeñado en hacer feliz a su hijo. Manuel no es consciente de la huella que han dejado las travesuras de su amigo Kiki. Cuando vuelvan a verse, Kiki le narrará todas las aventuras y experiencias que ha vivido, pero también se lo contará a su hermanita. “En noviembre, si Dios quiere, tendremos una niña”, reveló su padre.