El número de contribuyentes españoles que declaran a Hacienda patrimonios superiores a los 30 millones de euros casi se ha triplicado en una década.

Según la Agencia Tributaria, en 2016 (últimos datos publicados) la cifra fue de 579 personas, mientras que en 2006, un año antes de que estallara la crisis económica, fue de apenas 200. Entre 2015 y 2016 hubo una subida de 30, similar a la de años anteriores. Estos grandes declarantes, en todo caso, suponen un 0,29% del total.

En 2016, un total de 197.768 contribuyentes declararon patrimonio en nuestro país, un 4,8% más que el año anterior, por un valor medio de 3,19 millones de euros, un 3,5% más. La mayoría de declarantes, 135.390 (68,46%), se encuentra en el tramo de base imponible que va de los 300.000 euros a los 1,5 millones.

Les siguen los de 1,5 millones de euros a 6 millones de euros, que son 51.077 (25,83%); después, los de 6 millones de euros a 30 millones de euros, que suman 6.053 (3,06%); y todos los restantes, exceptuando a los ultrarricos, 4.669 (2,36%), se encuentran en la franja entre los 90.000 euros y los 300.000 euros.

El Impuesto de Patrimonio se reguló por ley en los años 90 y ha tenido un recorrido singular. El Gobierno de Rodríguez Zapatero lo suprimió en 2008; antes de esa fecha, los límites mínimos para declarar eran otros, más bajos que los actuales. Tras la crisis, se recuperó en 2011, en principio con carácter temporal hasta 2013, pero el Ejecutivo de Rajoy lo mantuvo y lo prorrogó.

Pero para obtener un dibujo completo sobre su evolución hay que recordar otras tres cosas. La primera, que en 2011 tres comunidades autónomas gobernadas por el PP, Madrid, Comunidad Valenciana e Islas Baleares, mantuvieron la bonificación del 100% de la cuota. En la región madrileña, de hecho, aún permanece así, es decir, se declara pero no se paga; y no es la única con ventajas.

En segundo lugar, hay que recordar que en 2012 se aprobó una amnistía fiscal –anulada después por el Constitucional– a la que se acogieron unos 30.000 contribuyentes y que afloró unos 40.000 millones de euros. Y, por último, es necesario apuntar que entre los datos ofrecidos por la Agencia Tributaria no se encuentran los correspondientes a Navarra y Euskadi, con regímenes forales, y que los tipos impositivos varían por regiones.

Cataluña y Madrid, a la cabeza

Teniendo en cuenta todo esto, la mayor parte de los declarantes de patrimonio se concentra en Cataluña, que suma 74.125 (37,5% del total) y un patrimonio medio declarado de 2,49 millones de euros. En Madrid, aunque el número de declarantes es muy inferior (17.507, el 8,8%) el patrimonio medio se dispara a 9,19 millones.

En la Comunidad Valenciana se registran 22.105 declarantes (11,1%) y un patrimonio medio de 2,81 millones de euros; y en Andalucía hay 18.253 declarantes (9,2%) y 2,48 millones de media.

Las cifras de Madrid ayudan a que la media del patrimonio medio declarado en toda España sea de 3,19 millones de euros, pese a que sólo superan ese importe, además de Madrid, Galicia (5,09) y Canarias (3,44).

La Comunidad Valenciana, con 2,81 millones, y Cataluña, con 2,49 millones, se quedan por debajo de la media, como el resto. De todo el patrimonio declarado por los españoles, el 20,20% son bienes inmuebles; el 73,56% corresponde a capital mobiliario (depósitos, acciones, bonos, obligaciones, etc.)