Durante las últimas semanas, varias cifras preocupan a los analistas de la economía española. Estos 3 años de recuperación tras la crisis mostraban un fuerte crecimiento que parece que echará el freno en 2018. ¿Podemos decir, entonces, que estamos ante una temida desaceleración?

Para intentar averiguarlo, tenemos que echar mano del dato "que mide el ritmo de crecimiento del país, el PIB", destaca Joaquín Maudos, catedrático de Fundamentos del Análisis Económico de la Universitat de València y director adjunto de investigación en el IVIE, a 20minutos: "Hemos pasado de un Producto Interior Bruto del 3% en 2017 al 2,7% en el segundo trimestre de 2018", destaca. Y, si nos fijamos en las "tripas" de este dato, encontramos estadísticas más preocupantes, "como la caída de las exportaciones en un 1%", apunta Maudos.

Otra cifra importante es la del Índice de Comercio al por Menor, que mide las ventas y el empleo en el sector del comercio minorista en nuestro país: descendió en julio un 0,6% respecto al año anterior.

Y, para rematar, los recientes datos de paro de afiliación a la Seguridad Social no fue muy halagüeño: el pasado mes se destruyeron 202.996 empleos, marcando el peor agosto de la década, y los desempleados aumentaron en más de 47.000 personas, algo que no pasaba en este mes desde 2011.

Adiós a los "vientos de cola"

¿A qué se debe que la economía española haya crecido a mayor nivel que la de nuestros vecinos? En estos años, hemos podido escuchar en los medios que las cifras llegaban aupadas por los "vientos de cola", factores internacionales favorables que ahora hemos empezado a perder.

"El más claro es el precio del petróleo", aclara Maudos. Si a principios de 2016, el barril de Brent –referente del precio del crudo en Europa– marcaba menos de 30 dólares, actualmente se encuentra en torno a los 80, "lo que afecta al saldo exterior y la inflación, además de que lo notan en el bolsillo todos los ciudadanos", resume el catedrático.

También el reciente dato de un 4,9% menos de turistas extranjeros este verano –gracias a que se ha recuperado el turismo en países como Egipto o Turquía–, no ayuda a seguir creciendo al ritmo de antes."Este dato no es muy catastrofista, ya que el gasto medio por turista subió", advierte el profesor.

"No es extraño que esto esté sucediendo", incide el catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Alcalá Álvaro Anchuelo: "La recuperación tiene un componente cíclico, esta desaceleración no es tan dramática", asegura. El reciente cambio de Gobierno tampoco ha tenido demasiada incidencia en las cifras para los expertos.

"Los datos que tenemos vienen de tiempo atrás, pero lo que puede afectar es la incertidumbre política", cuenta Anchuelo y menciona las tensiones en Cataluña como razón de que la región no esté en su mejor momento viendo los datos. "Me preocupa que, por un contexto de un gobierno en minoría, no se puedan implementar medidas económicas estructurales", añade Maudos, que reprocha al anterior ejecutivo "no haber aprovechado el crecimiento para reducir el déficit público".

Respecto a las medidas que se pueden tomar para intentar contener la desaceleración, Anchuelo apunta a que "dependen más de la ideología, no hay una receta mágica", aunque apunta a la "precariedad laboral" como uno de los puntos débiles de nuestro país. Maudos señala que sería necesaria "una reforma fiscal" y otra "en el sistema de pensiones", con el objetivo de reducir el déficit. Parece claro que será complicado volver a los niveles de crecimiento del último lustro.

El Gobierno llama a la calma

Ante los síntomas de desaceleración, el Ejecutivo mantiene las formas. La ministra de Economía, Nadia Calviño, confirmó el pasado jueves este freno pero aseguró que España tiene una base "sólida" de crecimiento.

A la titular de Economía no le parecen "aceptables" los "mensajes alarmistas" que se están lanzando sobre la situación. Calviño también se mostró a favor de crear un impuesto a las transacciones financieras.