"Cualquier cambio puede, o no, generar algún tipo de coste temporal breve", pero esto "no es un problema, es un aprendizaje" y ha puesto ejemplos como la reducción de la velocidad de los coches o la sustitución, hace décadas, de los antiguos tranvías por autobuses de gasolina. "Quien quiera ver eso como problema en los patinetes serán los mismos que verán los problemas de la bicis: ganas de incordiar a los demás", ha dicho.

Ha declarado a los medios de comunicación que "los avances de los últimos tres años en movilidad sostenible son históricos", desde la vuelta del tranvía, con el Gobierno anterior, al paso siguiente, "aún más ambicioso", cuyo objetivo es "hacer posibles todos los modos ecológicos y la expulsión parcial de los coches de algunas zonas", sobre todo el centro.