La comisión de Medioambiente del Parlamento Europeo se pronunció a favor de elevar el recorte de las emisiones de CO2 en los nuevos coches y camionetas hasta el 45% en 2030, frente al 30% propuesto por la Comisión Europea.

La propuesta de la comisión europarlamentaria, que contempla una senda intermedia de reducción para los nuevos vehículos del 20% para 2025, deberá ser aprobada a continuación por la Eurocámara en la sesión plenaria que se celebrará entre los próximos 1 y 4 de octubre en Estrasburgo, informó el PE.

A partir de entonces, las tres principales instituciones de la UE -Parlamento, Consejo y Comisión- podrán negociar a tres bandas el texto legal definitivo.

Según la propuesta de los eurodiputados, los fabricantes que incumplan esas cuotas tendrán que contribuir con una tasa excepcional al presupuesto de la Unión Europea, que se emplearía para formar a trabajadores afectados por los cambios en el sector de la automoción.

Esto se debe a que los eurodiputados consideran que la transición hacia un transporte bajo en emisiones tendrá "posibles impactos sociales negativos" a nivel socioeconómico que la UE deberá paliar a través de la capacitación y reubicación de los asalariados damnificados.

Asimismo, la comisión abogó por exigir a los constructores que al menos el 40% de los vehículos que vendan en 2030 sean de bajas emisiones (menos de 50 gramos de CO2 por kilómetro), con una tasa intermedia del 20% para 2025.

La comisión también apoyó que la UE invierta en su propia industria de baterías eléctricas, en un etiquetado armonizado sobre el consumo y las emisiones de los vehículos para 2019 y en implantar un sistema estandarizado del ciclo del CO2 de los vehículos colocados en el mercado a partir de 2025.

Por su parte, la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA) señaló que la patronal del sector está "completamente comprometida con avanzar hacia una movilidad de cero emisiones", pero avisó de que el ritmo de adaptación propuesto por la comisión de Medioambiente del PE es "completamente irreal".

"Esta transición debe hacerse a un ritmo manejable. Esto es vital no solo para la industria y sus trabajadores, sino también para los consumidores (...) y para los Estados miembros, que tendrán un gran trabajo para garantizar que la red de infraestructura de recarga (de los vehículos eléctricos) es suficiente", declaró el secretario general de la patronal del motor, Erik Jonnaert.