En el marco de las acciones preventivas realizadas por el Seprona y dirigidas a la protección del Medio Ambiente, una patrulla percibía un fuerte y característico olor de esta planta en fase de floración, según ha indicado la Guardia Civil a través de un comunicado remitido a Europa Press.

El lugar, próximo a un arroyo, fue inspeccionado a pie, lo que permitió localizar una senda practicada entre la frondosa vegetación que se dirigía hasta el cauce del arroyo.

Entre la maleza de ribera descubrieron una zona abierta de 30 metros cuadrados junto al regato, donde, directamente enraizadas al suelo, se localizaron 24 plantas de marihuana, con indicios de estar siendo tuteladas y acondicionadas, ya que se halló abono, herramientas y un cubo.

El cultivo ilegal estaba ubicado en una zona recóndita, de difícil acceso y visibilidad y camuflada entre la vegetación y presentaba un avanzado estado de desarrollo con alturas entre uno y dos metros. Ante la sospecha de que su propietario pudiera adelantar la recolección, las plantas fueron arrancadas del suelo procediendo a su aprehensión.

La investigación sigue abierta hasta el total esclarecimiento y no se descartan próximas detenciones. La plantación incautada será entregada en el Área de Sanidad de Burgos, en tanto que las diligencias lo serán en el Juzgado de Instrucción de Miranda de Ebro.

CÓDIGO PENAL

La Guardia Civil ha recordado que el Código Penal contempla que "los que ejecuten actos de cultivo, elaboración o tráfico, o de otro modo promuevan, favorezcan o faciliten el consumo ilegal de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas, o las posean con aquellos fines serán castigados con penas de prisión".

En contra de la creencia popular, que considera la marihuana como una "droga blanda", su cultivo o elaboración, en cualquiera de sus variedades, independientemente de su peso y cantidad, sea al aire libre, en campo abierto, o en zona cerrada o terreno particular, es constitutivo de delito contra la Salud Pública.