Asimismo, la pena incluye diez años de libertad vigilada y la prohibición de aproximación, a menos de 500 metros, tanto de familiares de la víctima, domicilio, lugar de ocio, trabajo o cualquier otro lugar de uso frecuentado por los mismos, así como prohibición de comunicarse con ellos por tiempo de 23 años, a cumplir simultáneamente con la pena privativa de libertad y de libertad vigilada.

El procesado, que se encuentra desde el 8 de febrero de 2017 en situación de prisión provisional, abonará las costas del procedimiento, incluidas las de la acusación particular e indemnizará a los hijos de la anciana con la cantidad de 80.000 euros.

En el juicio, A.A reconoció haber realizado todos y cada uno de los hechos, en la secuencia descrita por el Ministerio Fiscal en su escrito de acusación.

ANTECEDENTES

La sentencia considera probado que en la madrugada del día 7 de febrero de 2017, el procesado A.A, mayor de edad y con antecedentes penales no computables, se dirigió, tapando su cara con una 'braga de cuello', al domicilio de la víctima, de 84 años, donde la misma vivía sola, y logró acceder al interior escalando la pared, dirigiéndose entonces al dormitorio donde se encontraba dormida en ese momento.

Una vez allí encendió la luz y despertó a la ancia, a la que se dirigió en los siguientes términos: "¡Vengo a violarte!", a lo que ella, en estado de gran temor, respondió con gritos desesperados pidiendo socorro.

La sentencia agrega que A.A abusó de ella mientras la anciana le suplicaba y rogaba que parase. El condenado hizo caso omiso a sus súplicas y amenazó con matarla.

En un momento de esta acción, que duró dos horas, al procesado se le cayó la braga del cuello con la que se cubría el rostro. Fue entonces cuando tapó la cara de la mujer con la almohada para evitar ser reconocido, y ello a pesar de los gritos de ella advirtiéndole de que la iba a asfixiar.

No fue hasta dos horas después cuando el procesado abandonó el lugar de los hechos, momento en que la víctima llamó al servició medico 112 y a la Guardia Civil, tras lo cual fue conducida al Servicio de Urgencias del Hospital Santa Bárbara de Soria, donde se le apreciaron gran variedad de lesiones de las que tardó en curar más de un año después, habiendo precisado seguimiento y tratamiento ginecológico y curas periódicas en Centro de Salud.

La víctima fue valorada por la psicóloga de la Oficina de Atención a las Víctimas de Soria y fue diagnosticada de trastorno de adaptación con estado de ánimo deprimido. A raíz de lo ocurrido, la mujer sufría

insomnio, inquietud nocturna y síntomas de experimentación, disminución de apetito y precisó de tratamiento de psicoterapia y psicofármacos.

La anciana falleció el 14 de abril de 2018.