Se trata de una iniciativa que ha editado la primera 'Guía Práctica de Entornos Accesibles para las Personas Mayores', una investigación técnica centrada más allá de los entornos físicos que se trabajan habitualmente en el ámbito de la accesibilidad. De esta manera, se han detectado 130 problemáticas concretas en hogares de personas mayores y se han propuesto un total de 104 soluciones para paliarlas, algunas de fácil aplicación.

El proyecto TAP, que cuenta con la financiación de La Caixa y Ageing Lab y la participación de la cooperativa Macrosad, que cede instalaciones y equipo humano, ha formado durante 2017 y 2018 en Martos, Linares y Granada a un total de 50 profesionales de diferentes perfiles del ámbito social público y privado como Técnico/a de Autonomía y Prevención (TAP).

Tras la intervención de estos especialistas en distintos hogares, los resultados han arrojado datos positivos en las personas usuarias beneficiarias, como un ascenso de un 14 por ciento de la escala de Barthel, que valora la autonomía personal, y un 28 por ciento de la escala de Yesavage, que mide el estado de ánimo.

Otra de las novedades del proyecto TAP ha sido la creación de una red de sinergias entre profesionales del sector privado y de la Administración pública, beneficiarios y cuidadores no profesionales, para generar más seguridad y conexión entre ellos con el fin de contribuir a la felicidad de las personas mayores que tratan cada día.

El acto de presentación de los resultados y entrega de diplomas ha contado con la presencia, entre otras de la delegada de Igualdad, Salud, y Políticas Sociales, Teresa Vega, y del presidente de Ageing Lab, Alfonso Cruz. También han asistido alrededor de 100 profesionales del sector, que han podido presenciar una interesante ponencia sobre accesibilidad a cargo de Yolanda de la Fuente, catedrática de Trabajo Social y Servicios Sociales de la Universidad de Jaén y consultora internacional del Banco Mundial.

El 74 por ciento de los problemas detectados por los profesionales participantes en el proyecto TAP están relacionados con las dificultades de accesibilidad física de los hogares de las personas mayores con las que trabajan, destacando la necesidad de productos de apoyo, el exceso de mobiliario y la dificultad en la deambulación, además de las escaleras en la vivienda o el baño poco adaptado.

El proyecto no sólo se ha centrado en inconvenientes físicos, sino también en otros entornos donde se han identificado problemas de accesibilidad emocional, social y virtual. En este sentido, han resultado especialmente llamativas dificultades como la excesiva altura de las camas o la falta de iluminación, así como contrariedades psicológicas como tener miedo a salir de casa, entre otros.

La raíz del proyecto TAP surge de un estudio realizado por la cooperativa Macrosad en 2013, donde se detectaron carencias en accesibilidad en los hogares de las personas usuarias del Servicio de Atención a Domicilio (SAD) y la necesidad de intervención para prevenir caídas. De esta manera, entre 2015 y 2016 se formaron a profesionales auxiliares como Agentes de Entrenamiento Preventivo (AEP), y en 2017 y 2018 esta iniciativa ha evolucionado hacia el proyecto TAP, más centrado en profesionales técnicos con formación universitaria.