Según un estudio llevado a cabo por la OCU, un 30% de la población española reconoce consumir algún tipo de suplemento nutricional, ya sea bajo prescripción médica porque tienen presentan algún tipo de déficit nutricional o de forma voluntaria para mantener o mejorar la salud, como complemento a la actividad deportiva o por motivos estéticos, sobre todo para adelgazar o para cuidar el aspecto de la piel.

Se trata, sin duda, de un mercado muy lucrativo que mueve cada año en España unos 920 millones de euros, 127.000 en todo el mundo según datos de la Asociación de Empresas de Dietéticos y Complementos Alimenticios (AFEPADI), cifras que aumentan cada año.

Pero... ¿Qué es exactamente un complemento alimenticio?.

AECOSAN, la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición, define a los complementos alimenticios como "los productos alimenticios cuyo fin sea complementar la dieta normal y consistentes en fuentes concentradas de nutrientes o de otras sustancias que tengan un efecto nutricional o fisiológico, en forma simple o combinada, comercializados en forma dosificada, es decir cápsulas, pastillas, tabletas, píldoras y otras formas similares, bolsitas de polvos, ampollas de líquido, botellas con cuentagotas y otras formas similares de líquidos y polvos que deben tomarse en pequeñas cantidades unitarias".

Esta definición es la misma que aparece en la Directiva 2002/46/CE del Parlamento Europeo, que existe como ley en España desde 2009 a través del Real Decreto 1487/2009).

Aunque no viene literalmente en la definición, se da por supuesto que estos compuestos, al ser tomados en dosis muy superiores que en los alimentos, tienen algún efecto favorable para la salud. Como no son considerados medicamentos, la normativa es mucho más laxa que con estos, pero, aun así, este mercado está regulado y protegido por varias normativas estatales y comunitarias que se van adaptando a un mercado cambiante. Por ejemplo, paulatinamente se va aumentando el número de sustancias que pueden incluirse en estos compuestos, conocidos como complementos nutracéuticos.

A grandes rasgos, estos complementos nutracéuticos pueden estar elaborados con vitaminas y minerales, plantas, aminoácidos o aceites esenciales.

¿Cuáles son los más consumidos?

Según datos de IMS (International Marketing Service), en el año 2015, en España, los complementos alimenticios más consumidos -por unidades vendidas- en España y divididos por grupos nutraceúticos son los siguientes:

  • Polivitamínicos y minerales: 24%.
  • Para regular el sistema nervioso, sobre todo relajantes (extractos de plantas, melatonina, vitaminas del grupo B...): 9%.
  • Digestivos (probióticos, carbón activo...): 8%.
  • Adelgazantes o de control de peso, (extractos de hierbas, glucomanano...): 6%.
  • Laxantes (fibra, laxantes): 4%.
  • Antiinflamatorios (Colágeno, magnesio): 4%.
  • Diuréticos: 1%.
  • Hepatoprotectores: 1%.
  • Para regular el colesterol (ácidos grados omega 3, glucomanano, monacolina K, quitosano...): 1%.
  • En el resto, correspondiente al 42%, corresponde a un amplio grupo sin clasificar, pero que cada vez ocupa más parte del pastel, como complementos para la menopausia, la nutricosmética (antioxidantes, antienvejecimiento), los suplementos para aumentar el rendimiento académico o los suplementos deportivos.

Los datos, por ejemplo, de los complementos a base de vitaminas y minerales que se ingieren en España son curiosos, pues no se corresponden con las necesidades reales de la población.

Es decir, que los complementos que más ingerimos (Vitamina C, Vitamina E, Vitamina B12 y magnesio) no son los que en realidad necesitaríamos por no obtener la cantidad diario recomendada en la dieta, que son yodo, zinc, Vitamina E y vitamina D.

¿Es peligroso consumirlos? ¿En qué cantidad?

En general, si no excedemos la dosis diaria recomendada por el fabricante, no son peligrosos, por lo que el caso de una mujer fallecida en Badajoz por consumir un exceso de ácido lipoico es extremadamente raro, aunque no haya sido el único.

Siguiendo las recomendaciones de AECOSAN en su decálogo del consumo responsable de complementos alimenticios, no tendremos nada que temer. Además, AECOSAN, en base a estudios científicos, establece los niveles máximos de ingesta admisible para cada uno de los compuestos.

Aun así, conviene recordar que estos complementos nunca deben ser sustitutivos de una dieta equilibrada y que si tomas otros medicamentos o tienes alguna enfermedad debes consultar siempre a tu médico, especialmente las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia.

Y es que lo natural no siempre es sinónimo de seguro y una ingesta excesiva y continuada de algunas sustancias puede tener efectos perjudiciales para la salud en determinadas situaciones.

Veamos algunos ejemplos de lo que el exceso de algunos complementos puede provocarnos:

  • Betacarotenos, como la vitamina A, en exceso puede ser muy peligrosa en caso de mujeres embarazadas por el riesgo de malformaciones, y de fumadores. Una sobredosis continuada de esta sustancia puede dañar la vista, los huesos y hasta el estado general de la piel.
  • Laxantes, como el sen o la cáscara sagrada, además de crear dependencia, pueden evitar la absorción de nutrientes esenciales.
  • Diuréticos, como la cola de caballo, pueden provocar deshidratación y la eliminación de vitaminas y minerales.
  • L-Carnitina, muy popular en los gimnasios, puede dañar los riñones y provocar molestias como diarreas, mareos o nerviosismo.
  • Ginkgo biloba, esta hierba muy popular por sus supuestos múltiples beneficios, está completamente contraindicada en caso de tomar anticoagulantes u otros medicamentos como el ibuprofeno.
  • B12. Un exceso de esta vitamina esencial para el sistema nervioso podría dañar hígado, riñones y nuestra visión. Además, no deberían tomarla como suplemento las personas con antecedentes de accidentes vasculares.
  • Vitamina E. Grandes ingestas de esta vitamina a largo plazo se relaciona con un mayor riesgo de padecer cáncer de próstata.
  • Vitamina C. Este popular antioxidante, utilizado también para prevenir resfriados, puede provocarnos diarreas y molestias digestivas en dosis altas. En niños, estas dosis pueden incluso dañar los riñones y el hígado.
  • Glucomanano. Muy popular por sus efectos saciantes y potencialmente adelgazantes, está contraindicado en personas con problemas en el esófago y puede reducir la absorción de algunas vitaminas.
  • Carbón activado. Es uno de los 'detox' de moda, pero tomado habitualmente interactúa con multitud de medicamentos y a la larga puede provocar neumonitis y obstrucción intestinal.

Todos los suplementos que ingerimos pueden tener efectos adversos, por lo que es conveniente informarse antes de tomarlos de manera habitual.