Cultura

Las infancias LGTBIQ+ conquistan las series y la literatura de autoficción

  • Bob Pop con 'Maricón perdido', Boti García en 'Mayo del 45' o 'Mariquita' de Juan Naranjo, referentes LGTBQ narran sus infancias para probar que las sexualidades disidentes existen desde el principio de la vida.
  • "Hay necesidad de contar cómo es la niñez y adolescencia lgtbi. Nos permite entendernos y no sentirnos excluidos".

Maricón perdido
TNT

De Boti sus tías decían "¡qué rara es esta niña!" en el Madrid de los años cincuenta y a Roberto, en los ochenta, sus compañeros del colegio le empujaron por una escalera por vestirse de mujer para un ejercicio de clase de historia. Mientras, Juan creció en los noventa sobreviviendo al apodo de el 'mariquita'.

Hoy Boti García es la directora general de diversidad sexual del Gobierno, el máximo cargo público estatal que vela por los derechos LGTBIQ+, Roberto es el conocido escritor Bob Pop, y Juan Naranjo, dibujante. Tres referentes del colectivo LGTBIQ+ que comparten sus recuerdos agridulces de infancia en un libro de memorias, una serie y una novela gráfica pruebas de que las personas son lesbianas, gays o transexuales desde la niñez.

La infancia LGTBIQ+ conquista en España por el cine (lo hizo en Dolor y Gloria, de Pedro Almodóvar), por las series (La Veneno o Maricón Perdido), las memorias (Mayo del 45) y la novela ilustrada (Mariquita). Como expresan sus autores, ellos se muestran, esquivando al pudor, para entenderse y hacerse entender, para ser visibles y, si si se puede, para servir a las nuevas generaciones que en España se descubren cada vez antes sexualmente diversas.

Cuenta Bob Pop, cuyo Maricón Perdido es uno de los éxitos televisivos de la temporada, que escogió centrar su serie en su infancia (como el niño gay al que sus compañeros insultan, al que su padre rechaza, pero crece fiel a sí mismo) porque "ahora" disfruta del "privilegio de tener voz propia" y porque ve necesario que se sepa que hubo un tiempo en el que se le negó su existencia tal y como era, "un tiempo pasado de silencio, de ocultación y de vergüenza", describe.

En Mayo del 45, el libro de memorias de infancia escrito por la directora general de Diversidad Sexual y Derechos LGTBIQ+ y activista Boti García, ella indaga en su infancia para memoria y reconocimiento de una época de España que nada tiene que ver con la actual por "oscura, sin horizontes", en la que a pesar de todo se ella se pudo construir en los márgenes como la niña rara que sus tías decían que era. "Porque somos lo que somos desde pequeños", insiste.

Maricón Perdido y Mayo del 45 narran infancias del pasado reciente de la historia de España, pero ven la luz en un momento en el que todavía hay sectores de la sociedad que niegan la existencia de la niñez LGTBIQ+. 

"Se niega a las niñas y niños lesbianas, gays o trans. Se dice que no existe el género ni las tendencias sexuales en la infancia", denuncia Bob Pop, "pero luego estamos nosotres, que lo hemos vivido, y cuando conseguimos espacio queremos contar que estábamos allí".

El escritor y crítico cultural y la directora general de diversidad son conscientes de que en España actual "hay más espacios de cuidados, afecto y seguridad" para la infancia gay que en épocas pasadas, pero aun se crece padeciendo  ciertas dinámicas de patio de colegio homófobas y en familias negacionistas,  hay acoso en la calle y, cada vez más, en Internet . Y lamentan un repunte de violencia y odio hacia el colectivo, que ha tenido su culmen en el asesinato de Samuel Luiz en Coruña por una paliza grupal en medio de insultos homófobos.

De ahí que Boti García destaque que ahora es más importante que nunca seguir invirtiendo en educación y favorecer narrativas de "referentes del colectivo en positivo que ayuden a existir tal y cómo se es y con absoluta visibilidad", algo que ella practica. Bob Pop añade que cuantas más narraciones propias se compartan mejor, "para que haya muchos modelos de vida gay y menos estereotipos".

Mili Hernández, editora y copropietaria de Berkana, la primera librería LGTBIQ+ de España y Sudamérica, reconoce que la narrativa en la comunidad es muy autobiográfica por la necesidad que tienen los autores de contar la salida del armario. "Sabemos que tenemos que contar nuestras infancias y nuestras vidas porque forman parte de una realidad completamente diferente", describe.

"Lo que ocurre ahora", analiza "es que las nuevas plumas se atreven a contar con nombre y apellidos". Algo que sigue siendo necesario "para que las nuevas generaciones, que ya no se mantienen dentro del armario más de un día o dos, y en su mayoría empiezan a vivir sus afectos de manera más libre, sepan que hubo otros tiempos que no era fácil". Una ficción autobiográfica que, a su juicio, "llega en un momento necesario porque hay una parte de la sociedad que cree que lo gay es una moda. Pues no. No hemos surgido como hongos ahora, ahí están nuestras historias de vida", defiende Hernández, para quien la pedagogía del colectivo es la base de la recuperación de derechos.

Hernández trae a colación otro ejemplo de autoficción de niñez gay española. Mariquita de Juan Naranjo, una novela ilustrada, un estilo narrativo que dice Hernández que prolifera entre los autores más jóvenes LGTBIQ+. En Mariquita, su autor cuenta sus vivencias como homosexual en la década de los noventa. La homofobia en la infancia y la búsqueda de su identidad en la adolescencia, así como el arranque de vida adulta visiblemente gay, salvado por la cultura.

Nando López es otro autor español que escribe sobre infancias y adolescencias de sexualidad diversa, en su caso ficción que extrae de testimonios reales. Su novela La Edad de la Ira empieza a rodarse este otoño como serie televisiva para Atresmedia. López ve importante contar cómo es la adolescencia LGTBIQ+ "porque nos crea modelos y referentes que nos permiten entendernos, aceptarnos, querernos y crecer desde un lugar positivo", defiende. "Hace que no nos sintamos excluidos".

Por su experiencia como profesor de secundaria, López cree que sigue habiendo espacios homófobos en el aula, en la familia y destaca el aumento actual de la transfobia en España, el ataque al colectivo transexual. "Queda mucho por hacer, la visibilidad sigue siendo una decisión compleja. Una ficción poderosa ayuda a configurar tu concepción del mundo, y a través de otras infancias y adolescencias lgtb se ayuda a aceptarse a uno mismo y a los que te rodean".

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