Opinión

Acuerdo e innovación por el futuro de Madrid

Sesión plenaria en la Asamblea de Madrid
Marta Fernández - Europa Press

El jueves 15 de octubre se aprobó, con el apoyo de cinco de los seis grupos parlamentarios que representan a los madrileños en la Asamblea regional, el dictamen para la recuperación e impulso de la actividad económica y social tras la Covid-19.

Este acuerdo ha sido fruto de tres meses de trabajo de la Comisión de Estudio creada en el mes de julio. Un texto amplio que responde a las demandas que la mayoría de los ciudadanos nos hacen a los políticos: trabajen juntos para frenar los contagios, para atender a los más vulnerables, para que la economía cree empleo y para aprovechar el mejor viento a favor que tenemos, que es el apoyo europeo para la reconstrucción.

Si bien es cierto que el día a día de la política muestra división entre grupos políticos y entre administraciones -algo que aumenta la incertidumbre y la desesperanza generales- no debemos olvidar que nuestra labor es precisamente la contraria: unir, proponer, dar seguridad. Por lo tanto, es relevante conocer cuáles han sido las claves de este acuerdo de reconstrucción a fin de extenderlas a toda la actividad política.

La primera ha sido la búsqueda del valor compartido, que en este caso se materializa en un mensaje claro: salvar vidas y empleos. Ningún grupo hizo valer el poder de negociación que le daba su peso parlamentario ni intentó priorizar la salud sobre el empleo o viceversa.

En segundo lugar, hemos tenido presente que el valor creado no era en nuestro beneficio, sino en beneficio de los grupos de interés, que no son otros que las víctimas de la Covid, el personal sanitario, los emprendedores, los desempleados o los servidores públicos que tienen que aplicar estas medidas… la sociedad en conjunto, en definitiva, porque la meta es poner al ciudadano en el centro de las políticas.

"La meta es poner al ciudadano en el centro de las políticas"

En tercer lugar, hemos trabajado desde el conocimiento, invitando a la sociedad civil y a los expertos de cada campo para aprovechar su capacidad de aportar ideas disruptivas, al margen de las viejas trincheras ideológicas. Así, hemos incorporado, por ejemplo, tanto la visión a medio plazo sobre las necesidades de la ciencia y la formación por competencias como las necesidades inmediatas en la salud primaria y en el presente curso escolar.

En cuarto lugar, hemos priorizado la visión a largo plazo, nuestra apuesta por el Madrid que está por venir. Un futuro en el que nuestra región sea un referente europeo en el mundo, un polo de innovación atractivo a la inversión y al talento, un ecosistema en el que la interacción entre la ciencia, la empresa y el tercer sector mejoren la calidad de vida de la ciudadanía sin dejar a nadie atrás.

En definitiva, este acuerdo de reconstrucción es fruto de la voluntad de diálogo y de la creación de un entorno propicio a la innovación en las respuestas. También es fruto de la formalidad y la institucionalidad, necesarias cuando la desconfianza se instala en la política. Nos debemos dar la enhorabuena por haberlo logrado, pero sobre todo nos debemos comprometer a que esto no sea la excepción, sino la respuesta a lo que amigos, vecinos o desconocidos nos piden cuando nos abordan por la calle: hagan política, señores políticos, para arreglar nuestros problemas.

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