Los agricultores no pueden aguantar una nueva campaña sin lluvia. En viñedo de secano, las pérdidas por sequía se han elevado por encima del 40%. En almendro, se ha perdido un 25% de la producción. En cereales de secano, la campaña ha sido la más desastrosa desde 1992. Campos sin cosechar porque no había nada que recoger. En la campaña de olivar, que ahora comienza, las previsiones apuntan a unas pérdidas por falta de agua de entre el 18% y el 30%.

Además, la crítica situación de los embalses españoles, con las reservas más bajas desde hace 22 años, pone en jaque las disponibilidades adecuadas para regadío. Hay comunidades de regantes que ya saben que no van a tener agua. Hay agricultores que han acordado condenar un tercio de su explotación y aprovechar la poca agua para regar el resto. Situación crítica porque el 15% de las hectáreas de regadío producen el 50% de nuestros  alimentos. La sequía ya pasa factura al empleo y el desarrollo económico del medio rural.