Estimado cocinillas: Voy a evitarme los rodeos e ir al grano. A interpelarte por tus últimas declaraciones públicas, que tienen mucho de indolentes, avaras y descarnadas, y nada de empáticas y humanas.

Te jactas –resumo para despistados– de estar al frente de un afamado restaurante, un dos estrellas Michelin, en el que la mayoría del personal no está en plantilla... ni si quiera en nómina. Los currantes que hacen grande tu negocio (y el de tus compañeros de profesión) son stagiers, vamos, lo que en tiempos de tu abuelo y el mío se llamaba aprendices. Es lo que tiene tu mundo: nombres pomposos para realidades de siempre.

Defiendes a voz en grito que esos jóvenes becarios no cobren ni un euro por pasar jornadas eternas en tus cocinas, y en las de muchos otros. Sostienes que es como hacer un máster. Ellos se desloman y tú te enriqueces. A cambio, justificas, aprenden de los grandes, de los mejores, de ti (supongo que quieres decir).

¡Ay, Jordi! Vas a tener que perdonarme, pero se deduce de tus palabras que tú no eres uno de los grandes, sino un tipo un tanto ruin y un mucho mezquino.

Es indigno que en los tiempos que corren –de precariedad extrema entre nuestros jóvenes– tú mantengas que sigan no ya explotados, sino esclavizados.

Es inmoral que afirmes sin sonrojarte que para ellos es un privilegio

Es inmoral que afirmes sin sonrojarte que «para ellos es un privilegio», en referencia a quienes trabajan a diario hasta 16 horas entre fogones sin percibir un sueldo.

Lo peor de tu indignidad es que a mí no me cuadran las cuentas. Tus cuentas. Porque supongo que defiendes para el resto lo que te aplicas a ti mismo. Esa sí es la auténtica grandeza y decencia.

Por Wikipedia he sabido que en breve cumples 39 años y por la prensa que acabas de comprarte un palacete de tres millones de euros. Me inquieta: ¿cuándo dejaste de no cobrar por tu trabajo como tus stagiers para poder adquirir semejante propiedad? Me inquieta y preocupa más aún: ¿cuánto percibes de las arcas públicas –ya que colaboras en Televisión Española– para pagar suma tan estratosférica?

Los españoles deberíamos vociferar menos y actuar más. Tras tus palabras, tu presencia en la tele de todos es cuanto menos insultante. Me niego a pagarte de mi bolsillo.

Invito a los que como yo tienen hijos, hermanos, primos, sobrinos y demás parientes en el precariado a que te boicoteen. Invito a todos a no ver tu programa, porque tú no eres grande, sino miserable. Es tarde, Jordi, pero si me permites un consejo, recapacita. Seguro que no querrás que tu hijo (futuro) sea un stagier. ¿O sí?

Una televidente perdida,

Susana Gozalo