400 muertos menos al año. Es lo que los expertos calculan que evitarían los asistentes de velocidad inteligentes.

Son dispositivos que rebajan la marcha del vehículo de forma automática a su paso por las señales de limitación. Una ambiciosa apuesta de la DGT que requeriría la complicidad de la industria del automóvil y una revisión completa del sistema de señalización en carretera. Si esto no es fantasía, arranca la cuenta atrás para el coche autónomo.

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