Opinión

OPINION

600.000 valientes

Iñaki Ortega.

JORGE PARÍS

De vez en cuando hay buenas noticias. Hace unas semanas se presentó el informe GEM que mide la actividad emprendedora en más de 70 países de todo el mundo. Entre los muchos datos que recoge este estudio quiero destacar uno que me ha alegrado, el emprendimiento femenino.

En España hoy son más de 600.000 mujeres las que desafían diariamente los obstáculos para abrir y hacer crecer un negocio. Una cifra que cada año crece consiguiendo reducir la brecha de género en el emprendimiento. De hecho, a día de hoy, casi hemos conseguido alcanzar la paridad y hay 9 mujeres que emprenden por cada 10 hombres que lo hacen.

Además, y este dato es relevante, las mujeres que optan por ser nuevas empresarias en un 70% son emprendedoras de oportunidad, o lo que es lo mismo, que no emprenden por necesidad –porque no tiene otra opción para trabajar– sino porque han encontrado una idea y apuestan por ella. Estos negocios de oportunidad son los que más valor aportan a la sociedad ya que son innovadores y permiten expandir la economía y generar empleo y riqueza.

Pero todavía una mujer que emprende se enfrenta a demasiadas trabas que nos impiden bajar la guardia a pesar de la positiva evolución. Insuficientes instrumentos de financiación, normas que penalizan el riesgo de las aventuras empresariales o esteriotipos culturales que desincentivan estas vocaciones femeninas.

A este respecto, un reciente estudio de la consultora francesa Malt ha demostrado que la gran mayoría de los trabajadores por cuenta propia en España lo son por elección propia, entre otras cosas, porque les ayuda a la conciliación y permite una flexibilidad de la que no disfrutan los que no son freelance.

Nuestro país ha padecido, como mínimo, durante los últimos 18 años –fecha del primer informe GEM– la falta de mujeres emprendedoras, ese talento desaprovechado nos ha impedido disfrutar del conocido como efecto "purple pound". Los anglosajones llaman "libra morada" a los beneficios de incorporar a tantas mujeres como hombres a la actividad económica.

Con esas nuevas empresas no solo se conseguirá reducir el desempleo femenino, sino darles autonomía y además ayudar a cebar la economía con más consumo, inversiones y exportaciones. Quizás te estás preguntando la razón por la que se tinta de este color los beneficios de la incorporación de la mujer. La respuesta es a la vez un homenaje a esas 600.000 valientes emprendedoras españolas.

En pleno auge de la industrialización –hace más de 100 años en Nueva York–, una fábrica textil se incendia y mueren quemadas cientos de trabajadoras ya que las puertas estaban bloqueadas para evitar el absentismo. De la factoría en llamas, unas columnas de humo morado pudieron verse a cientos de kilómetros de Manhattan; en la combustión se habían mezclado los tejidos rojos que fabricaban esas mujeres con el hollín de las chimeneas.

Esas víctimas, desde donde estén, sonreirán al ver tantas mujeres españolas emprendiendo libremente.

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