No ha estado nada mal el debut de Luis Enrique con la Selección y su apuesta por los 'niños', que en una semana le han ganado a los cuartos del Mundial en Wembley, y a los subcampeones en Elche, a los que han goleado con exhibición incluida.

Escribí después de que España le ganase a Inglaterra que me gustaba la Selección. Su agresividad, su presión, su toque con sentido y la verticalidad de unos jugadores que empujados por Luis Enrique, muestran el hambre de rememorar viejos éxitos, lo que les obliga a 'morir' en la primera convocatoria, para que el seleccionador confíe en ellos para gestas mayores.

Los jóvenes elegidos, como Saúl, Asensio, Nacho, Isco, Gayá, Alonso, Ceballos o Rodrigo quieren demostrar que son los idóneos para sustutuir a las leyendas de los grandes títulos de España en las Eurocopas y en Sudafrica. Me gusta que la Selección gane en Wembley y que arrase con contundencia a Croacia.

Los que dudaban de Luis Enrique deberán taparse un poco, al menos hasta que las cosas vayan peor. España y su seleccionador le han mostrado al mundo que no sólo se puede jugar al futbol haciendo el 'tiki taka'. Con el respeto que se merece el estilo anterior, el asturiano le ha dado la verticalidad y las ganas necesarias para reverdecer viejos laureles.

Aprovechándome de los dos excelentes resultados de España en este comienzo de era, me pregunto si en Rusia perdimos una gran oportunidad dejando las cosas como estaban, o si Fernando Hierro se equivocó no dándole minutos a algunos que con Luis Enrique nos ha vuelto a emocionar e ilusionar.