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Descubre el pueblo donde nació la leyenda del 'Hombre Pez' español

Estatua del 'Hombre Pez' en el Río Miera a su paso por Liérganes.
Aglaya72. / WIKIPEDIA

En España encontramos muchos pueblos con encanto, pero solo aquellos que esconden leyendas, son lo que hacen llamar nuestra atención. Si viajamos hasta Cantabria y buceamos en su mitología, llegamos hasta un lugar situado en la comarca de Trasmiera. Este territorio por el que discurre el río Miera está considerado como uno de los pueblos más bonitos de España y guarda una de las leyendas que todo viajero y alma curiosa debería conocer. Y como dicen que detrás de cada leyenda, siempre hay una parte real, el 'Hombre Pez' de Liérganes es una de ellas.

¿Qué dice la leyenda del 'Hombre Pez' de Liérganes?

Se cuenta que “a mediados del siglo XVII en el pueblo de Liérganes, había una pareja, Francisco de la Vega y María de Casar, que tenían cuatro hijos, el segundo de ellos, Francisco. La víspera del día de San Juan del año 1674, Francisco se fue a nadar con unos amigos al río Miera. El joven se desnudó, entró en el agua y se fue nadando río abajo, hasta perderse de vista. Según parece, el muchacho era excelente nadador y sus compañeros no temieron por él hasta pasadas unas horas. Entonces, al ver que no regresaba, le dieron por ahogado", cuenta la leyenda.

Mesa Templo de las Musas Caucus (Dutuit P. 36, le Blanc 118.) Cornelis II Bloemaert. Musée des Beaux-Arts de la Ville de París, Petit Palais.
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"Cinco años más tarde, en 1679, mientras unos pescadores faenaban en la bahía de Cádiz, se les apareció un ser acuático extraño, con apariencia humana. Cuando se acercaron a él para ver de qué se trataba, desapareció. La insólita aparición se repitió por varios días, hasta que finalmente pudieron atraparle, cebándole con pedazos de pan y cercándole con las redes. Cuando lo subieron a cubierta comprobaron con asombro que el extraño ser era un hombre joven, corpulento, de tez pálida y cabello rojizo y ralo; las únicas particularidades eran una cinta de escamas que le descendía de la garganta hasta el estómago, otra que le cubría todo el espinazo, y unas uñas gastadas, como corroídas por el salitre", sigue narrando.

"Los pescadores llevaron al extraño sujeto al convento de S. Francisco, donde, después de conjurar a los espíritus malignos que pudiera contener, le interrogaron en varios idiomas sin obtener de él respuesta alguna. Al cabo de unos días, los esfuerzos de los frailes en hacerle hablar se vieron recompensados con una palabra: “¡Liérganes!. El suceso corrió de boca en boca por la bahía de Cádiz y nadie encontraba explicación alguna al vocablo hasta que un mozo cántabro que había emigrado para trabajar en Cádiz, (un jándalo), comentó que en Cantabria había un pueblo que se llamaba así. También el entonces secretario del San Oficio de la Inquisición, Domingo de la Cantolla, confirmó dicha afirmación ya que él era de allí", continúa la leyenda.

El núcleo urbano está asentado a los pies de dos pequeñas elevaciones: Marimón y Cotillamón (conocidas popularmente como "Las Tetas de Liérganes" por su parecido antropomorfo).
Nicolas Vigie. / WIKIPEDIA

"A continuación, llegó la noticia a Liérganes para averiguar si había pasado algo extraño en los últimos años y desde Liérganes respondieron que únicamente se había registrado la desaparición de Francisco de la Vega, cinco años atrás. Entonces Juan Rosendo, un fraile del convento, acompañó a Francisco en un viaje de vuelta desde Cádiz hasta Liérganes para comprobar si era cierto que era de allí. Cuando llegaron al monte que llaman de la Dehesa, a un cuarto de legua del pueblo, el religioso mandó al joven que se adelantase hasta él. Así lo hizo su silencioso acompañante, que se dirigió directamente hasta Liérganes, sin errar una sola vez en el camino; ya en el lugar, se encaminó sin dudar hacia la casa de María de Casar. Esta, en cuanto le vio, le reconoció como su hijo Francisco, al igual que sus hermanos que se hallaban en la casa", expone.

"Ya en casa de su madre, Francisco vivió tranquilo sin mostrar ningún interés por nada. Siempre iba descalzo, y si no le daban ropa no se vestía y andaba desnudo con absoluta indiferencia. No hablaba; sólo de vez en cuando pronunciaba las palabras “tabaco”, “pan” y “vino”, pero sin relación directa con el deseo de fumar o comer. Cuando comía lo hacía con avidez, para luego pasarse cuatro o cinco días sin probar bocado. Era dócil y servicial; si se le mandaba algún recado lo cumplía con puntualidad, pero jamás mostraba entusiasmo por nada. Por todo ello se le tuvo por loco hasta que un buen día, al cabo de nueve años, desapareció de nuevo en el mar sin que se supiera nunca más de él". Es la leyenda que encontramos desde el Ayuntamiento de Liérnages.

Además, también podemos encontrar este texto en la placa ubicada en el paseo del 'Hombre Pez' de Liérganes, junto a la orilla del río Miera: 

"Su proeza atravesando el océano
del norte al sur de España,
si no fue verdad mereció serlo.
Hoy su mayor hazaña
es haber atravesado los siglos
en la memoria de los hombres.
Verdad o leyenda,
Liérganes le honra aquí y patrocina
su inmortalidad"

¿Qué podemos ver en Liérganes?

Declarado de interés histórico-artístico nacional en 1978, concentra una valiosa arquitectura clasicista de los siglos XVII y XVIII, fruto del auge económico que la fábrica de artillería propició en ese período en la comarca. Uno de los lugares más bonitos que no podemos dejar pasar es su Puente Mayor. Construido entre 1587 y 1606 fue uno de los primeros de piedra de Cantabria. Se sitúa sobre el cauce del río Miera y une los barrios de El Mercadillo y El Calgar y también podemos es conocido como Puente Romano.

Otra de las cosas que podemos hacer en Liérganes es visitar su casco antiguo. Perderse por la callejuelas empedradas o disfrutar de sus casonas de arquitectura clasicista que van desde la calle hasta la Plaza del Marqués de Valdecilla son uno de los imprescindibles. Otra de las cosas que no podemos perdernos es la Casa de los Cañones, realizada en estilo barroco se sitúa en la Plaza del Marqués de Valdecilla. 

En cuanto a su gastronomía, sus reconocidos quesos frescos o exquisita carnes y pescados de río, ofrecen al paladar una increíble variedad de sabores que no puedes perder. Además, no podemos olvidarnos de probar su famosa repostería a base de 'sacristanes' o el chocolate con churros.

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